sábado, 28 de junio de 2014

Padre nuestro que estas en los cielos, en los mares, en las matas y en todos los mundos habitados. Santificado sea tu nombre, por tus hijos, la naturaleza, por las aguas, por la luz y por el aire que respiramos. Que tu reino, reino de bien, de amor y de fraternidad nos una a todos y a todo lo que creasteis, en torno a la sagrada cruz y a los pies del Divino Salvador y Redentor. Que tu voluntad, nos conduzca siempre para el culto del amor y de la caridad. Danos ahora y siempre, la voluntad firme, para ser virtuosos y útiles a nuestros semejantes. Danos nuestro Señor, el pan del cuerpo y del espíritu, el fruto de las matas, el agua de las fuentes, para nuestro sustento material y espiritual. Perdónanos, si merecen nuestras faltas y danos el sublime sentimiento del perdón, para quien nos ofenden. No nos dejes sucumbir, ante las luchas sin sabores, ingratitudes, tentaciones de los malos espíritus e ilusiones pecaminosas de la materia. Envía Padre, un rayo de tu divina complacencia, luz y misericordia para tus hijos pecadores que aquí trabajamos por el bien de la humanidad.

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